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"El último taxi" es un cuento corto escrito por Javier Vásquez Aguilar. Es el primer cuento publicado en la sección "Creaciones", la cual busca difundir buenas historias como esta. Como Javier ¡te invitamos a enviarnos tus propias creaciones!

Javier, nació el 07 de diciembre de 1973. Es Comunicador Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Tiene experiencia en el ámbito privado y estatal. Javier es miembro de la Asociación de Periodistas en el Exterior y ha realizado prácticas Pre Profesionales en medios escritos, pasando brevemente por radio y televisión. Asimismo, Javier es escritor y se  dedica a escribir historias como la que presentamos.

 

"El último taxi", esta dirigido a jóvenes mayores de 16 años. Esta historia, viene acompañada por una versión para el docente, para poder trabajarla en clase. De esta manera, esperamos poder difundir las creaciones que nos envían.

 

¡Anímate a compartir tus creaciones!

 

Todos los requisitos los podrás encontrar en nuestra sección: Creaciones.

 

 

Por Javier Vásquez Aguilar

 

Público: mayores de 16 años.

 

Parte 1:

 

El humo que emana de la taza con café surca sus dilatadas fosas nasales e incrementa el ritmo cardiaco, y el dolor en la sien, que le aquejaba desde la semana pasada, se acentúa. La taza humeante, choca con sus labios gruesos y morados por el frío serrano del pueblito de Huanta al norte del departamento de Ayacucho en el Perú. Mirando perdidamente hacia la puerta de su casa, repasó todo lo que había realizado en su vida: dos matrimonios y los once hijos que había procreado. Pero no era feliz. Ramón dilata cada vez más sus fosas y respira con mayor rapidez. Una gota de agua surca su amplia frente y cae en plato de fierro haciendo un pequeño chasquido. Finalmente, toma una decisión: ¡voy a partir!

 

La noche anterior, una de sus hijas, se escapó para tener una cita furtiva con un músico de la zona. Ramón, no aprobaba esta relación, su formación militar y sus propios demonios no le permitían que en su familia entre un músico.

 

- Viejo, ya son grandes nuestras hijas, tienen derecho a salir con chicos de su edad.

- Cállate, ese tipo no le conviene a mi Soledad, no te metas. Ya decidí.

- Pero viejito...

- ¡Cállate he dicho!

 

Un sonido seco cruzó el pasadizo. Doña Begonia, llorando en el piso, maldecía seguir con un hombre que la maltrataba.

- Maldito, cómo no te desapareces...pensó.

 

Deja la taza a medio acabar, encima del muro que separa la cocina de la cochera. Su caminar es lento, intuye que algo sucedería. Cruza el pasaje, toma su saco azul grueso, mira alrededor e ignora a la mujer que anoche golpeo. No piensa, solo desea partir.

 

Sale del cuarto raudamente. Una sensación de nostalgia lo embarga y una necesidad imperiosa hace que gire y vea a sus dos pequeños niños que duermen en el cuarto contiguo. Entra, ansia tocarlos pero se reprime. Gira y cierra la puerta lentamente.

 

Toma las llaves de su auto, enciende y observa en el retrovisor la extensa chacra que tiene. Al lado, su perro que le mueve la cola y con una mirada lastimera, le señala que no parta. No le importa. Pone en marcha el auto y se va.

El perro, raudamente sale a la calle intentando alcanzarlo pero la polvareda y la velocidad se lo impiden. Uno de sus hijos, a quien había visto por última vez antes de partir, escuchó el fuerte ruido del motor y salió a su alcance.

 

-Bandido, ¿volveremos a verlo?

El perro, dejó de mover la cola mientras el ruido y la polvareda se disipan y solo dio un ladrido.

 

 

Parte 2:

 

- Señor, ¿cuánto a la Plaza de Armas de Ayacucho?

- Veinte nuevos intis nomás.

- Este lugar es movido, ¿verdad?

- Sí joven, como toda la sierra del Perú.

- Y usted, ¿a qué se dedica?

- Soy estudiante de Lima, vengo hacer un reportaje sobre los grupos terroristas del Perú.

- ¿Sabe usted algo?

- No joven, no sé nada de eso, pero dicen que hay muchos.

 

La conversación se tornó amigable. Ramón había pertenecido a la policía de joven y aún mantenía información.

- ¡Deténgase acá! ¡No se mueva!

- ¿Qué pasa joven? ¿Qué sucede?

 

El ocupante, baja raudamente del carro e ingresa a una humilde choza de paja y trapos sucios.

- ¡Dónde está Huilca!

- No sé papay, no lo se por Diosito.

 

Un golpe contundente derriba a la pesada mujer.

- Si no hablas, te mato.

- ¡No, por favor! Soy Huilca, no nos mates. Fernando Huilca sale de la oscuridad con los brazos extendidos.

- Terruco, te estaba buscando, tú fuiste quien usó la dinamita en el puesto. ¡Habla!

- No papay solo soy un campesino, tengo mi chacrita aquí. Solo estamos mi gorda y yo, no nos mates...

 

Dos disparos en seco fueron determinantes, los campesino boca abajo yacían muertos con un disparo cada uno en al cabeza. Sus cuerpos aún sacudiéndose daban el último exhalo de vida.

 

- ¡Joven, qué ha hecho! Ramón había bajado del auto y visto la escena.

- Lo lamento Ramón, no hay testigos.

 

Los ojos de Ramón se dilataron, un sonido seco curso el cielo serrano de Huanta, se cogió el pecho y cayó. Extendió su brazo como queriendo coger o decir algo pero el tiro de gracia lo liquidó.

 

Su cuerpo nunca apareció, así como de los dos campesinos. El auto Toyota amarillo fue encontrado a la semana por sus hijos.

Un parlamentario del gobierno se ofreció a buscarlo en el cuartel "Los Cabitos". Sin éxito, y con amenazas de muerte, tuvo que salir de la zona de emergencia.

 

Han pasado ya 21 años desde aquel último taxi y de aquella taza con café que nunca pudo acabar.

 

 

Versión para el docente

 

Dirigido a: cuarto y quinto año de secundaria.

 

Metodología:

A medida que leas el cuento, encontrarás una serie de preguntas para realizar oralmente a los alumnos. Dichas preguntas tienen por objetivo desarrollar una lectura interactiva a través de la formulación y comprobación de hipótesis en el texto. De esta manera, al finalizar de leer, los alumnos habrán comprendido a cabalidad lo que ya leyeron, puesto que fueron capaces de formular y comprobar hipótesis durante la lectura.

Se recomienda repartir a los alumnos el cuento corto por partes, de esta manera no podrán adelantarse a leer, lo que los obligará a realizar hipótesis, para comprobarlas mas adelante, una vez que continúen con la lectura.

 

1. Antes de la lectura (antes de repartir el cuento):

 

"El último taxi", es una historia que está enmarcada en la época de violencia de nuestro país, donde Ayacucho fue el centro de dominio senderista.

 

Preguntas para los alumnos y alumnas:

Según esta información, ¿de qué creen que tratará el cuento? ¿A quién creen que se puede referir cuando habla del último taxi?

 

Crea un historia tomando utilizando Ayacucho como escenario, la época de guerra armada como contexto y el título como tema. Luego de leer el cuento corto, podrás comparar lo escrito por el autor con tu propia historia.

¿Qué aspectos tienen en común? ¿Por qué crees que son tan parecidas o tan diferentes?

 

*Se recomienda leer la lectura en voz alta. Puede leerla el docente personificando las voces o pedir a los alumnos que se dividan la lectura: un narrador y los personajes.

 

2. Durante la lectura (se recomienda entregar el cuento por partes):

 

 

El último taxi

 

Por Javier Vásquez Aguilar

Parte1:

 

El humo que emana de la taza con café surca sus dilatadas fosas nasales e incrementa el ritmo cardiaco, y el dolor en la sien, que le aquejaba desde la semana pasada, se acentúa. La taza humeante, choca con sus labios gruesos y morados por el frío serrano del pueblito de Huanta al norte del departamento de Ayacucho en el Perú. Mirando perdidamente hacia la puerta de su casa, repasó todo lo que había realizado en su vida: dos matrimonios y los once hijos que había procreado. Pero no era feliz. Ramón dilata cada vez más sus fosas y respira con mayor rapidez. Una gota de agua surca su amplia frente y cae en plato de fierro haciendo un pequeño chasquido. Finalmente, toma una decisión: ¡voy a partir!

 

La noche anterior, una de sus hijas, se escapó para tener una cita furtiva con un músico de la zona. Ramón, no aprobaba esta relación, su formación militar y sus propios demonios no le permitían que en su familia entre un músico.

 

- Viejo, ya son grandes nuestras hijas, tienen derecho a salir con chicos de su edad.

- Cállate, ese tipo no le conviene a mi Soledad, no te metas. Ya decidí.

- Pero viejito...

- ¡Cállate he dicho!

 

Un sonido seco cruzó el pasadizo. Doña Begonia, llorando en el piso, maldecía seguir con un hombre que la maltrataba.

- Maldito, cómo no te desapareces...pensó.

 

Deja la taza a medio acabar, encima del muro que separa la cocina de la cochera. Su caminar es lento, intuye que algo sucedería. Cruza el pasaje, toma su saco azul grueso, mira alrededor e ignora a la mujer que anoche golpeo. No piensa, solo desea partir.

 

Sale del cuarto raudamente. Una sensación de nostalgia lo embarga y una necesidad imperiosa hace que gire y vea a sus dos pequeños niños que duermen en el cuarto contiguo. Entra, ansia tocarlos pero se reprime. Gira y cierra la puerta lentamente.

 

Toma las llaves de su auto, enciende y observa en el retrovisor la extensa chacra que tiene. Al lado, su perro que le mueve la cola y con una mirada lastimera, le señala que no parta. No le importa. Pone en marcha el auto y se va.

El perro, raudamente sale a la calle intentando alcanzarlo pero la polvareda y la velocidad se lo impiden. Uno de sus hijos, a quien había visto por última vez antes de partir, escuchó el fuerte ruido del motor y salió a su alcance.

 

-Bandido, ¿volveremos a verlo?

El perro, dejó de mover la cola mientras el ruido y la polvareda se disipan y solo dio un ladrido.

 

¿Qué crees que sucederá a continuación?

 

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Parte 2:

 

- Señor, ¿cuánto a la Plaza de Armas de Ayacucho?

- Veinte nuevos intis nomás.

- Este lugar es movido, ¿verdad?

- Sí joven, como toda la sierra del Perú.

- Y usted, ¿a qué se dedica?

- Soy estudiante de Lima, vengo hacer un reportaje sobre los grupos terroristas del Perú.

- ¿Sabe usted algo?

- No joven, no sé nada de eso, pero dicen que hay muchos.

 

La conversación se tornó amigable. Ramón había pertenecido a la policía de joven y aún mantenía información.

- ¡Deténgase acá! ¡No se mueva!

- ¿Qué pasa joven? ¿Qué sucede?

 

El ocupante, baja raudamente del carro e ingresa a una humilde choza de paja y trapos sucios.

- ¡Dónde está Huilca!

- No sé papay, no lo se por Diosito.

 

Un golpe contundente derriba a la pesada mujer.

- Si no hablas, te mato.

- ¡No, por favor! Soy Huilca, no nos mates. Fernando Huilca sale de la oscuridad con los brazos extendidos.

- Terruco, te estaba buscando, tú fuiste quien usó la dinamita en el puesto. ¡Habla!

- No papay solo soy un campesino, tengo mi chacrita aquí. Solo estamos mi gorda y yo, no nos mates...

 

Dos disparos en seco fueron determinantes, los campesino boca abajo yacían muertos con un disparo cada uno en al cabeza. Sus cuerpos aún sacudiéndose daban el último exhalo de vida.

 

- ¡Joven, qué ha hecho! Ramón había bajado del auto y visto la escena.

 

¿Quién es este nuevo personaje?

¿Qué crees que sucederá a continuación?

 

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 - Lo lamento Ramón, no hay testigos.

 

Los ojos de Ramón se dilataron, un sonido seco curso el cielo serrano de Huanta, se cogió el pecho y cayó. Extendió su brazo como queriendo coger o decir algo pero el tiro de gracia lo liquidó.

 

Su cuerpo nunca apareció, así como de los dos campesinos. El auto Toyota amarillo fue encontrado a la semana por sus hijos.

Un parlamentario del gobierno se ofreció a buscarlo en el cuartel "Los Cabitos". Sin éxito, y con amenazas de muerte, tuvo que salir de la zona de emergencia.

 

Han pasado ya 21 años desde aquel último taxi y de aquella taza con café que nunca pudo acabar.

 

 

3.       Después de la lectura:

 

-         ¿Cómo te imaginas a Ramón como persona según lo que se menciona en el cuento? (diferencia su vida personal y su vida laboral)

-         ¿Por qué se llama "El último taxi"?

-         ¿Qué otro título le pondrías?

-         ¿Qué sensación te produce el cuento?

-         ¿Qué mensaje nos brinda esta historia con respecto a la época en la que se desarrolla?

-         ¿Qué opinas del final del cuento? ¿Esperabas que termine así? Reescribe el final nuevamente.

-         Investiga sobre las violaciones a los derechos humanos realizados en los años de violencia en el Perú y elabora una historia.

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2 Commentarios

Elsa

14.05.08


Es un cuento que narra uno de los episodios más violentos que le tocó vivir al Peru. Es interesante y creo que me va a ser muy útil para motivar a mis alumnos a que realicen sus propias creaciones. Ojalá se siga publicando nuevos cuentos con temas realistas. Felicitaciones.

Angélica

20.05.08

¡Felicitaciones! Un pequeño cuento muy real, ¿viviste está historia? . Pequeños cuentos y realistas son los que llegan mas a los alumnos, por que si no tienen costumbre de leer esto los anima. Lo primero que miran son la cantidad de páginas. ¡Muy bien sigue adelante!

Respuesta
Muchas gracias Patricia!! Siempre es grato recibir estos comentarios tan positivos nuestro trabajo. Me alegra mucho que te haya gustado la historia.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por NiñoLee y publicada el 29 de Abril 2008 10:35 AM.

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