Christian Reynoso (Puno, 1978) estudió Ciencias de
Por Gabriel Ruiz Ortega
¿Cómo fue tu acercamiento a la literatura?
Mi acercamiento a la literatura fue a través de la lectura. Luego, eso se fue nutriendo con el deseo de querer crear y contar historias, cualquier tipo de historias. Eso, luego se moldeó con el descubrimiento de más lecturas y la búsqueda de vivencias intensas, quizás como una forma de llevar a un punto real la primera novela completa que leí que fue Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Movimiento, audacia, intrepidez. Con los años, todo ello fue adquiriendo más contenido y discurso respondiendo a una convicción de querer ser un escritor y tener algo que contar y decir a través de la literatura.
¿De qué nutriste tu imaginación para escribir tu novela?
Fue un juego entre imaginación y observación de lo que me nutrí para escribir la novela. La interacción de ambos ha sido muy importante y hasta necesaria para luego ingresar al plano de la ficción literaria y crear el mundo de Lago Grande. Por otro lado, las lecturas de turno y las conversaciones frecuentes con muchos amigos también ayudaron mucho en el trabajo creativo.
Algún libro en especial que tuviste mientras la escribías.
Recuerdo que durante el tiempo que escribí la novela fui leyendo algunos de los libros del poeta boliviano Jaime Saénz. Personaje un tanto siniestro que en su poesía ahondó temas como la muerte, la vida de caminante nocturno y las ciudades ocultas que hay dentro de las ciudades. Este poeta en los últimos años se ha convertido en un icono de la literatura boliviana. La lectura de su poesía me llevó también a incluir unos versos de él dentro de la novela, que dicen: "Hay ciudades ocultas que guardan ciudades en el corazón y el primer día su resplandor subyuga, y el último es un olvido que brilla en el ojo del hombre..." que me gustaron mucho. Aparte de libros la música también estuvo presente mientras escribía la novela, en especial la gran diversidad de ritmos del sikuri.
¿Qué autores son los que conforman tu canon personal?
Entre los escritores peruanos siempre releo a Julio Ramón Ribeyro, que es un referente importante en la narrativa. También he hallado mucha pasión con Arguedas para descubrir y redescubrir a nuestro país y con Vargas Llosa me he nutrido de forma, estructura e imaginación. También he leído con mucho gusto la literatura de Truman Capote y Ernest Hemingway que también en algún momento de sus vidas desarrollaron periodismo, actividad que yo también desarrollo por mi profesión. Últimamente leo algunas novelas de Kawabata.
¿De qué va tu próximo libro?
Estoy pensando en una novela que aborde el tema del amor desde la óptica de la sexualidad y ello, teniendo como escenario la difícil y compleja situación política y social que se ha venido viviendo en los últimos años en el sur del Perú. De hecho esta es solamente una idea muy general e inicial. Seguramente en el momento mismo de escribir la novela aparecerán muchas cosas que ahora no las pienso ni las imagino. Ello también es una de las cosas que la literatura te otorga a través de la escritura. ¿Cómo, el correr de la mano con las palabras, genera una emoción creadora que se traduce en imágenes que dicen muchas cosas?
¿Cómo es tu método de trabajo?
Hay tiempos en que se escribe mucho casi obsesivamente y otros tiempos en que no se escribe nada, o se escribe muy poco. Pero al fin, en algunos casos escribes y escribes tratando de moldear la primera idea del texto, lo que podría llamarse la materia prima, para luego empezar a depurar las ideas y la forma a través de las reiteradas correcciones. Otras veces, se escribe corrigiendo al mismo tiempo, demorándose más en cada línea hasta encontrar la mejor forma de expresar lo que se quiere decir. Sin embargo, me parece que la corrección y la relectura de los textos es muy importante y quizás el trabajo más cuidadoso que el escritor debe asumir como tal.


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