Por Lesbia Quinteros
La teoría de la evolución propuesta por Charles Darwin no escapa a la crítica como todas esas estructuras premasticadas que llenan las aulas de los colegios, y aceptamos que provenimos de una especie de monos única en el mundo. El intelectual está en la mira, y Gómez, otro personaje revolucionario, al escuchar una música que él no entiende porque presenta muchas complejidades y que Andrés le hace escuchar, reflexiona: es una prueba de que el capitalismo lato sensu busca una vez más y buscará hasta el último coletazo la formación automática de élites en todos los planos, incluido el estético. El hombre ha fabricado al mundo a su medida y de acuerdo a sus necesidades, la historia, el pensamiento, las normas, las tradiciones, teorías y verdades que se deben acatar. La política también es una creación del hombre, una invención que se pierde en las relaciones de poder más antiguas de la historia. La Biblia, la filosofía y la mitología griega, están colmadas de ejemplos donde el ansia de poder y dominio prevalece sobre cualquier cosa, incluyendo la vida. No hay sacrificio suficiente a la hora de obtener el poder. Agamenón sacrifica a su hija Ifigenia para convertirse en el comandante de todos los ejércitos helenos y Teseo en Los reyes, un poema en prosa de Cortázar, es un sicario del rey que mata a un poeta porque éste es un peligro para su reino. Andrés le dice a Francine, su amante, que le asquea todo lo que se oculta detrás del acicalamiento de la sociedad, la resistencia absurda de un mundo resquebrajado que sigue defendiendo rabiosamente sus formas más caducas, y sin embargo ya ves, esos esquemas siguen fijos en gentes como nosotros, ya te das cuenta de que hablo de los pequeño burgueses o de los obreros, la gente nucleada y familiada y casada y chimeneada y proleada, ah mierda, mierda.
¿Quién no defiende sus derechos y su vida privada? Andrés es un crítico impenitente y cuestiona al capitalismo de la misma forma implacable que lo hace con el comunismo. A quienes pertenecen a la cofradía selecta de las actividades clandestinas los llama tecnócratas de la revolución, es decir, gente seria, es pertinente acotar que Cortázar quedó aterrado cuando conoció a varios rebeldes en territorio francés que no podían comprender lo lúdico porque, a su manera, ellos están inscritos dentro de un orden y una jerarquía donde la disciplina es inviolable. Cortázar lo dice de la siguiente forma:
(
) El Libro de Manuel fue una tentativa de desquitinizar esos proemios revolucionarios que vagamente se asomaban en Argentina y que no llegaban a cuajar. Ese libro fue escrito cuando los grupos guerrilleros estaban en plena acción. Yo había conocido personalmente a algunos de sus protagonistas aquí en París, y me había quedado aterrado por su sentido dramático, trágico, de su acción, en donde no había el menor resquicio para que entrara ni siquiera una sonrisa, y mucho menos un rayo de sol. Me di cuenta de que esa gente, con todos sus méritos, con todo su coraje y con toda la razón que tenían de llevar adelante su acción, si llegaban a cumplirla, si llegaban al final, la revolución que de ellos iba a salir no iba a ser mi Revolución. Iba a ser una revolución quitinizada y estratificada desde el comienzo. El Libro de Manuel es un desafío, pero no un desafío insolente ni negativo. Es un desafío muy cordial: vos has visto que yo trato los personajes con toda la simpatía posible. Por ejemplo a Marcos, el jefe de ese grupo de guerrilla urbana que está un poco de vacaciones en Europa en ese momento. Y él mismo discute con sus amigos, si no este problema, problemas paralelos. Yo no los atacaba, muy al contrario. Si hubiera tenido ganas de atacarlos no habría escrito la novela. (
). (Juego y compromiso político, entrevista con Omar Prego)
Cortázar afirmó reiteradas veces que el humor era lo más serio para él, esta postura frente al acto lúdico no es una ocurrencia de un humorista, responde a una concepción muy profunda donde la vida es magia pura, cada segundo de nuestra existencia es invaluable. La explotación capitalista aniquila la alegría de vivir porque impone un ritmo que obliga al hombre a saltar de hazaña en hazaña buscando una comodidad que al final lo vuelve loco, porque no hay espacio para el juego, que no es lo mismo que entretener, (tener entre). El juego aquí supone una actitud ante la vida donde se confronta la contingencia con el mismo ánimo que el trabajo diario, el amor o cualquier otro acto. Lo lúdico abre espacios inconmensurables, ofrece múltiples salidas porque no obedece a conceptualizaciones ni a esquemas determinados. Mientras que el impulso solemne y dogmático cierra toda posibilidad que no esté registrada dentro de los cánones tradicionales del comportamiento que apabullan con su rigidez, por ejemplo, la academia, la religión, la política y, en general toda institución, es implacable en sus normas, en ellas lo lúdico significa amenaza al orden.
El Libro de Manuel se sale de ese orden solemne y los personajes de la Joda se enfrentan al clan de las hormigas, dirigidas por el VIP, con toda la locura, el humor y el absurdo, dentro de un mundo perfectamente lógico, que sólo Julio Cortázar fue capaz de crear. Veamos el esquema que realizó “el que te dije” para que nosotros nos enteráramos de la poderosa estructura donde se sienta el VIP. Ojo, esta organización sólo ha sido parodiada por Cortázar, pero todas esas esferas del poder son reales.
(
) El que te dije había aprovechado bastante una especie de retrato- robot del VIP fabricado por Gómez y Lucien Verneuil y que se manifestaba dentro de estas líneas:
1) El VIP es sudamericano (¿argentino? ¿Boliviano? Diversas opciones en orden alfabético).
2) El VIP es pleni:
― potenciario
― lunio (detalle astral que Lonstein juzga tan importante como nefasto)
― potente (guita proveniente de todo el orden alfabético supuesto supra, vía (hipótesis) OEA, CIA, BIRD, Nelson Rockefeller, fundaciones, etc.)
3) El VIP opera en Europa.
4) Un grupo paramilitar protege al VIP: las hormigas, comandadas por el Hormigón: En el caso de las hormigas es válida la casi totalidad del orden ecológico (Fortunato, por ejemplo, es brasileño, y al Hormigón se lo supone salvadoreño, aunque su identidad se mantiene nebulosa) (
)
Este cuadro representa el orden jerárquico en el que se acomoda el enemigo de la Joda, pero como su nombre lo indica, este grupo puede verlo desde una perspectiva más amplia y hasta menos peligrosa de lo que realmente es, porque lo observa a través del cristal lúdico. Más adelante encontramos la denuncia hacia los medios de comunicación como: las noticias de los diarios fabricadas a pura muñeca, es decir, manipuladas; y a Andrés metido en uno de sus dilemas estilo Hamlet, ambos incidentes son anotados por “el que te dije”, destilando humor negro en sus conclusiones: esperá que te agarre Mao y ya vas a ver si Francine o si la liberación sentimental o si tu sillón con audífonos estereofónicos.
Andrés no es tonto y se autoindaga, se percata de la fractura entre el mundo externo y el interno, mediante ese escudriñamiento íntimo vislumbra el territorio de las elecciones y se da cuenta que ellas no dependen de él exclusivamente:
(
) estaba pensando que el problema de elegir, que es cada vez más el problema de este roñoso y maravilloso siglo con o sin el maestro Sartre para ponerlo en música mental, reside en que no sabemos si nuestra elección se hace con manos limpias. Ya sé. Elegir es mucho aunque uno se equivoque, hay un riesgo, un factor aleatorio o genético, pero en definitiva la elección en sí tiene un valor, define y corrobora
, cuando yo elijo lo que creo una conducta liberatoria, un agrandamiento de mi circunstancia, a lo mejor estoy obedeciendo a pulsiones, a coacciones, a tabúes o a prejuicios que emanan precisamente del lado que quiero abandonar
¿No estaremos muchos de nosotros, queriendo romper los moldes burgueses a base de nostalgias igualmente burguesas? Cuando ves como una revolución no tarda en poner en marcha una máquina de represiones psicológicas o eróticas o estéticas que coincide casi simétricamente con la máquina supuestamente destruida en el plano político y práctico, te quedás pensando si no habrá que mirar de más cerca la mayoría de nuestras elecciones
, la fuerza de las ideas recibidas es casi espantosa (
)
Este es un párrafo para reflexionar cuidadosamente nuestras respuestas elegidas. Toda la obra de Julio Cortázar está sustentada por una fuerte malla de concepciones muy profundas hacia la vida y lo que la constituye, invita a pensar, a la introspección audaz y sin temor. Conduce hacia espacios íntimos donde la mirada es una especie de linterna que alumbra esas zonas desconocidas que se han mantenido en la penumbra. Muchas veces es un pacto con la otredad, cuando se reconoce la monstruosidad que forma parte de nuestro reino habitado por las hadas y los duendes que llegaron con los primeros cuentos. Con Cortázar esas comarcas no desaparecen, sino que se extrapolan y entonces aparecen los otros escenarios del alma, que son examinados a la luz de la conciencia, tanteando el puente verdadero entre eso que somos o creemos ser y el otro terrible y desconocido. Con respecto al plano político, el escritor argentino expuso su opinión por medio de Andrés. En la entrevista con Omar Prego, dice casi lo mismo que el personaje del Libro de Manuel.
(
) Desgraciadamente las revoluciones parecen conllevar una tendencia a la estratificación (o quitinosidad, para seguir con la imagen). En sus formas iniciales, esas revoluciones adoptaron formas dinámicas, formas lúdicas, formas en las que el paso adelante, el salto adelante, esa inversión de todos los valores que implica una revolución, se operaban en un campo moviente, fluido y abierto a la imaginación, a la invención y a sus productos connaturales, la poesía, el teatro, el cine y la literatura. Pero con una frecuencia bastante abrumadora, después de esa primera etapa las revoluciones se institucionalizan, empiezan a llenarse de quitina, van pasando a la condición de coleópteros. Bueno, yo trato de luchar contra eso, ése es mi compromiso con las revoluciones, la Revolución, para decirlo en general. Trato de luchar por todos los medios, y sobre todo con medios lúdicos, contra lo quitinoso.
Lo lúdico no es un lujo, un agregado del ser humano que le puede ser útil para divertirse: lo lúdico es una de las armas centrales por las cuales él se maneja o puede manejarse en la vida. Lo lúdico no entendido como un partido de truco ni como un match de fútbol; lo lúdico entendido como una visión en la que las cosas dejan de tener sus funciones establecidas para asumir muchas veces funciones muy diferentes, funciones inventadas. El hombre que habita un mundo lúdico es un hombre metido en un mundo combinatorio, de invención combinatoria, está creando continuamente formas nuevas. (
) (Juego y compromiso político, entrevista con Omar Prego).