
Por más que autores como Mario Vargas Llosa, Julio Ramón Ribeyro u Oswaldo Reynoso han retratado inagotablemente a Lima, aún existe la idea no sólo de que la gran novela sobre nuestra capital todavía no ha sido escrita sino también, lo que es incluso más grave, de que Lima no es una ciudad literaria.
¿Qué hace que una ciudad sea literaria y que otra no lo sea? Puede decirse que la diferencia estaría marcada por la acumulación de textos en donde determinada ciudad aparece representada. Si se sigue esta lógica, sin embargo, podría afirmarse que toda ciudad es literaria pues tarde o temprano han merecido al menos un libro que las retrata. Parece que las cosas son, entonces, más complicadas y quizá lo que terminaría definiendo a una ciudad como literaria sea la manera como ésta aparece en los libros. Entendámonos: no parece ser lo mismo un relato que solamente anuncie que las acciones transcurren en Lima o que esa mañana era fría o que da otros detalles semejantes, que un relato en donde se describen las calles de la ciudad, en donde los personajes desenvuelven sus acciones y en donde, en fin, la ciudad adquiere la misma importancia que la de los propios personajes de la narración, haciendo que, para los que tienen a la lectura como hábito, haya ciertas zonas de la ciudad que no sólo existe en la realidad sino también en la realidad libresca. Así, cuando se camina por la avenida Pardo o por los acantilados de Miraflores o Barranco, varios relatos de Julio Ramón RIbeyro se nos vienen a la cabeza. Algo similar sucede cuando caminamos por Miraflores -especialmente por las calles Ocharán o Ferré- o por las afueras del Colegio Militar Leoncio Prado, y pensamos en novelas de Vargas Llosa. De forma que, a la luz de tantos diversos textos, ante la pregunta de si Lima es o no una ciudad literaria, la respuesta afirmativa cae por su propio peso.
Y es esta característica de Lima la que se puede aprovechar para promover el hábito lector, y sirva como ejemplo una actividad que se llevó a cabo hace ya unos años y en la que tuve la suerte de formar parte. Un grupo de profesores de todo el país se había reunido en Lima para recibir diversas capacitaciones por parte del Ministerio de Educación. Tras varios días, recibiendo una y otra charla, llegó el día de la clausura de su capacitación y al poeta y docente Óscar Limache se le ocurrió la fabulosa idea de alquilar un bus, meter a los docentes dentro de él y echarse a las calles de Lima a recorrer sus hitos más literarios. La ruta comenzó en Bellavista, a las afueras del Leoncio Prado, y entonces leíamos fragmentos de "La ciudad y los perros", de Vargas Llosa, y los docentes recordaban la primera vez que leyeron el libro y las imágenes que se habían hecho de esa zona de Lima, etc. Luego seguimos para Miraflores y leímos a Ribeyro y Vargas Llosa. En el centro de Lima le tocó el turno a "Los inocentes", de Oswaldo Reynoso. En San Isidro, a Alfredo Bryce y a Jaime Bayly. Luego, ya en Barranco, hablamos y recordamos libros de Martín Adán y de José María Eguren. Al final del día, los docentes no paraban de emocionarse ante el recorrido llevado a cabo y quedó claro que se necesitaba más de un día para recorrer los lugares de nuestra ciudad que han sido representados en nuestra literatura. Quizá sea un buen momento para retomar esta iniciativa, no sólo con docentes sino también con estudiantes, pues es en recorridos como ese en donde la lectura se hace real, en donde cobra sentido y en donde se hace más personal. ¿Y usted a qué puntos de la ciudad iría?

me parece muy interesente el bus literario, sera interesante si hubiera una salida con el bus literario dirigidos por capacitadores para darnos las estretegias y hacer la replica con los alumnos.
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Hola Silvia, la estrategia central que se explica en este artículo consiste en que los lectores vivencien lo que leen en los libros. Este tipo de estrategia es central para motivar a los alumnos y promover la lectura. Sería cuestión de escoger los libros y los lugares, y luego revivir fragmanetos de los libros estando en los lugares indicados. Lo que es imprescindible es que ya se hayan leido la mayoría de los libros, de esta manera adquiere significado para el lector. Es una buena idea lo que mencionas, ya que es una excelente estrategia que puede ser utilizada en las capacitaciones. ¡Suete!
Saludos, pues contestando su pregunta los llevaria a mi Rimac, que no es solo delincuencia, esta la historia de mi Lima colonial y la gente trabajadora y humilde, de la cual me saco el sombrero. En relacion al tema de que no es solo mencionar a Lima como un personaje mas para decirle literaria, pues es cierto. Sin embargo es mas cierto que el turismo lo menciona asi para atraer a los turistas que gustan del orden cultural y literario. Por ello no es necesario buscar diferencias en este aspecto de si es Lima una ciudad literaria o no; ya se sabe de la pobreza de lectura que hay entre los niños, jovenes y adultos en general. En horabuena esa alternativa de un bus literario y cuenten conmigo para ese tema (soy estudiante de la E.A.P Administracion de Turismo de la UNMSM) que si bien el municipio de Lima lo realizo en su oportunidad no se cuales fueron sus resultados. Si lo tiene pues les pido el favor de que me lo envien. Gracias.
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Hola Juan Carlos, lo del bus literario es una anécdota que una vez se realizó en una taller de capacitación a maestros, pero es una muy buena idea incluirlo como actividad en las municipalidades y otros eventos, así como incluir a otras zonas de Lima y del Perú. Gracias por tus aportes.